La Costa Brava es uno de los tramos de costa más bonitos del Mediterráneo: calas de aguas turquesa escondidas entre pinares, pueblos pesqueros de postal, caminos de ronda junto al mar y un punto de magia (no en vano inspiró a Dalí). Es un imán para el autocaravanista, aunque la pernocta está muy regulada y conviene ir preparado. Aquí tienes la guía.
Las calas imprescindibles
El gran tesoro: calas como las de la zona de Begur (Sa Tuna, Aiguablava, Sa Riera), las calas de Palamós, Cala Montjoi, o las de los alrededores de Cadaqués. Aguas transparentes entre pinos y rocas. Muchas son pequeñas y de difícil acceso, parte de su encanto.
Los pueblos con encanto
- Cadaqués: el pueblo blanco donde vivió Dalí, mágico (visita su casa en Portlligat).
- Begur y sus calas, con su castillo.
- Tossa de Mar, con su recinto amurallado sobre el mar.
- Pals y Peratallada, pueblos medievales del interior cercano.
El camino de ronda
Los caminos de ronda son senderos que bordean la costa junto al mar, enlazando calas y miradores. Caminarlos es una de las mejores formas de descubrir la Costa Brava, con vistas espectaculares.
El reto: la pernocta
La pernocta de autocaravanas está muy regulada en los municipios de la Costa Brava, sobre todo en verano. No se puede aparcar y dormir en cualquier sitio; usa áreas y campings y revisa la normativa local para evitar multas (ver áreas de pernocta).
Consejos prácticos
- Evita el pico de agosto: masificación y pernocta muy controlada.
- Madruga para disfrutar las calas sin gente.
- Combina costa e interior medieval (Pals, Peratallada).
En resumen
La Costa Brava ofrece calas turquesa, pueblos de postal como Cadaqués y caminos de ronda espectaculares, con la pernocta muy regulada. El paso aplicable hoy: planifica tus noches en áreas o campings (la pernocta libre apenas existe aquí) y descubre las calas madrugando o por los caminos de ronda; así disfrutas su magia sin masas ni multas. Combínalo con las rutas por Cataluña.