A Córcega la llaman "la isla de la belleza", y con razón: es una montaña espectacular que se hunde en un mar turquesa, con calas de ensueño, pueblos colgados, bosques y una identidad propia muy fuerte. Es un destino soñado para la autocaravana, aunque exige respeto por sus carreteras estrechas y de montaña. Aquí tienes la guía.
Montaña y mar a la vez
Lo que hace única a Córcega es la combinación: en pocos kilómetros pasas de calas paradisíacas a alta montaña. El interior es muy montañoso (el GR20, uno de los senderos más duros y bellos de Europa), con bosques, gargantas y pueblos de piedra colgados de las laderas.
Las calas y la costa
- Las calanques de Piana (rocas rojas sobre el mar, patrimonio de la humanidad), espectaculares.
- Bonifacio, encaramada sobre acantilados blancos.
- Las playas de Palombaggia y Santa Giulia (sur), de aguas turquesa.
- El Cap Corse al norte, salvaje.
Aviso: las carreteras
Las carreteras corsas son estrechas, con muchas curvas y de montaña; con una autocaravana hay que ir con mucha calma y prudencia, sobre todo en el interior y en los cabos (ver conducir por montaña). Calcula tiempos generosos: se avanza despacio.
Cómo llegar y pernoctar
- En ferry desde Francia (Niza, Marsella, Toulon) o Italia (ver cruzar en ferry).
- Pernocta regulada; usa áreas y campings, abundantes (ver áreas).
- Primavera y otoño: menos gente y calor más llevadero.
- Autonomía: para las calas y el interior (ver calculadora).
En resumen
Córcega combina montaña espectacular y calas turquesa en pocos kilómetros, con carreteras exigentes que piden prudencia, llegando en ferry. El paso aplicable hoy: reserva el ferry, planifica tiempos generosos por las carreteras de montaña, y combina las calanques de Piana y Bonifacio con las playas del sur y el interior; ve con calma al volante y con autonomía para las calas. Combínalo con las rutas por Francia.